Recesión macrista, crisis sanitaria y abusos de precios
Las tres
plagas que hieren a la sociedad
(Por Raúl Dellatorre/ Nota Página 12 / Director de
Motor Económico) Que la pandemia iba a provocar un impacto desigual en
distintos estratos sociales era previsible, pero ahora está la evidencia de las
estadísticas. No es un dato para desatender que la crisis sanitaria y la
paralización que impuso, cayó sobre una economía fracturada social y
estructuralmente por una política económica letal, como la de los dos últimos
años de macrismo
En ese escenario, y con un gobierno que recién se
acomodaba en los despachos, cayó la pandemia.
Qué es lo que dice la secuencia de los índices de
pobreza desde la salida de la catástrofe macrista hasta los días actuales. En
el cuarto trimestre de 2019, el de la despedida de Cambiemos, la pobreza ya
superaba el 38 por ciento. En el momento más duro de la pandemia y de freno a
la circulación, que fue el segundo trimestre de 2020, trepó a un pico del 47%.
En el cuarto trimestre de ese año, ya con parte de la economía saliendo de la
recesión de la pandemia, bajó pero apenas dos puntos, al 45%.
Esa secuencia muestra: el alto nivel de pobreza en
el cierre de la recesión macrista, el agravamiento con la seguinda recesión, la
de la pandemia, y finalmente un inicio de la recuperación ecónómica con un
rezago importante en la recuperación de los ingresos de la población.
Las políticas de protección a los sectores
vulnerables que ejecutó el gobierno tuvo resultados que se reflejan en las
estadísticas. Los aumentos en la AUH y las transferencias a través de las
Tarjetas Alimentar a los sectores más carenciados se vio en la baja de los
indicadores de indigencia durante la pandemia: llegó al 12,4% en el segundo
trimestre (el pico de la crisis sanitaria), y fue bajando al 10,6 en el tercero
y 10,4 en el cuarto. Evitaron la indigencia (hambre), pero no la pobreza
(necesidades básicas insatisfechas), porque los precios de la canasta familiar
siguieron aumentando. El 57,7% de menores de 14 años habitando en hogares
pobres es su imagen más dolorosa.
La política de defensa de los haberes mínimos
jubilatorios, un derecho que se universalizó en los gobiernos kirchneristas,
hizo posible que la población mayor de 65 tuviera en el segundo semestre de
2020 un índice de pobreza, por muy lejos, más bajo que el resto de la
población: 11,9%.
Lo que no alcanzó a resolver la
política oficial es que quienes se beneficiaron de la recuperación post
pandemia distribuyeran los beneficios. No emplearon más gente, no recuperaron
los salarios y, lo peor de todo, abusaron de su posición dominante
incrementando precios de bienes de consumo masivo. Es la deuda pendiente. Las
estadísticas no sólo lo confirman, sino que además muestran la urgencia que hay
en darle respuesta.

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